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Agonía de fuego,
Piedra inembrita y hierro,
130 x 60 x 20 cm 2004.




Agonía nocturna,2003.
Piedra inembrita y andesita.
100 x 50 x 20 cm




ALBATROS

"Albatros" Poemario publicado por la Editorial Arboleda

Leonardo Villegas como poeta, inicia su trabajo de escritor en el Taller de Poesía del Coservatorio de Castella a la edad de 13 años, con la guía del poeta Osvaldo Sauma. Escribe y participa en exposiciones de poesía ilustrada y recitales de 1984 a 1986. En esa época escribe las primeras hojas del libro "Albatros", texto que continua años después.

Tiene inéditos los poemarios "Cuerpos Pintados" y "Cartas para Mineth" y un libro de cuentos cortos "Caída libre".

Recientemente retoma su trabajo y en el 2006 publica "Albatros" con la Editorial Arboleda.
Ha participado en distintos recitales, publicado sus poemas en revistas nacionales y más recientemente con la "Lunada de poesía" en la antología editada por Armando Rodríguez.


Los albatros planean sin esfuerzo y despegan con sólo abrir las alas contra el viento. Los albatros son las aves que pueden permanecer más tiempo en el aire y en la vida, ya que los adultos de su especie pueden perdurar hasta ochenta años.

Siguiendo el itinerario de ese máximo salto que es el vuelo, ha escrito Leonardo Villegas este libro alado que revela el abismo, los elementos primordiales y la altura insondable. Hay aquí dibujado con palabras un tríptico temático que se abre con la puerta, reincide en el agua y desciende al mármol sobre el cual todos los hombres son aves.

Este poemario, en su concepto y tratamiento, es leve, a la manera de Ítalo Calvino. Al mismo tiempo que enseña con precisión lo sinuoso del paso del poeta por la vida, se deja venir con lo inefable de un lenguaje surreal, como lo son también el sueño y lo inesperado de la existencia cotidiana. En este último aspecto, el poeta reafirma el pensamiento de Machado en el sentido de que la poesía es palabra en el tiempo opuesta al pensamiento lógico. "Albatros" es un libro concebido para volar y perdurar. Los lectores han de ser ese viento inicial que lo remonte a las cimas y al paso del tiempo.

Armando Rodríguez Ballesteros




Ver sobre su trabajo
de Leonardo Villegas
como Productor Editorial.

Poemas tomados de su libro
Albatros



Poemas tomados de su libro inédito:
Cartas para Mineth


Cuando una mujer es nómada

Una mujer se inventa un escape en cada palabra,
Huye de una casa inmovil,
Se reencarna en amores como un pirata.
habita en tus zapatos, en tus camisas
se esparce en milagros con su tacto.
Te enbriaga, te fuma
Te hace el amor apacionada
Te engulle con su pelo y sus formas de ángel
Te hace llorar y reir
                          con una bocanada de estrellas fugaces.
Te laza con nostalgia a una botella.
Te arrastra con su lengua a los perfumes indómitos.
Una mujer hace camino de tu espalda
desnuda al lobo, al gitano, al poeta
traspasa los espejos y se mira sin límites
buena, nómada, libre.

Una fotografía en el candil

Te escribí una tormenta mirándote,
 y mirándome en aquellas fotos del Candil que tomamos.
Como un café en el infierno,
las velas, el ambiente bohemio.
Rojo, rojo, rojo...
todo me lleva a tus rojos pensamientos,
al claroscuro perfil de tus noches...

 

Mi fotografía es una caldera en tus senos
una luz obturada y roja
que enfoca velas detrás de las puertas.
Una neblina que disparas en la mesa de los otros.
Una profundidad en el objeto que muerdes,
que mides y capturas
con tus cegadoras luciérnagas.
Me enciendo en llamas
con el relámpago de un revolver
listo,
inquieto,
en la mira,
esperado me desnudes.
y me consumas con tus acercamientos.
Diosa,
morada perpetua del tacto
Hoy me tomas el alma
Hoy esta fotografía
es infierno.

La carta en llamas

Soy la flama de los cuatro polos en uno
en la seda que refleja
los escombros de Kepler y sus órbitas.

El otro que no habitas
te escribe en barro y se esconde.
Derriba lanzas desde adentro
y mira tus ojos
con el resplandor de una mano
que nunca tocas.

Soy mejor cuando me lees en los árboles
en la herejía de un cuerpo
que se esculpe
y en el duramen que eleva el dosel de lo invisible.

Se derriban también con el olvido.
Los pensamientos que escribiste se incendian.

Y tus ojos
ese túnel de regreso a mi,
la paradoja infinita donde los cuerpos son estrellas,
nunca los encontré celestes,
sino oscuros e indescifrables artificios de mi infierno.

Info@leonardovillegas.com      San José, Costa Rica 2006