La puerta

Todos tenemos una puerta lejana,
un dolmen que desdobla
y te cuelga en abanico

Todos responden con ese marco de piedra
torturado en el espacio con tus manos.
Parado en el filo de las cosas,
con su roseta,
y los grafitis de todas sus cavernas.

La puerta es también madera que se pudre,
y destila columne el esqueleto
Traspasa las astillas, las betas,
el duramen de carne que te cruza
Mujer que se amarra perpetua a este umbral de abrazos.
Te desdobla también ancestralmente
himen de tiempo,
yo te reconozco en ese bloque
en ese cajón entre dos espacios.

Ahora una tecla nos divide
Y te encuentro,
desde tus nuevos vínculos humanos.

Ahora me enfrentas con esta pantalla de carbono y celuloide.

Eres la misma puerta de todos los tiempos.
el passsword, el dolmen,
el marco que separa tus compartimentos íntimos.
Vigilante arco de las cosas.
Preñada sigues en gesta.
con el plasma,
y los cables de sangre de tantos hombres.


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Arbol Lapidario

Cavé ventanas en mi tumba.
Un hoyo de manos,
un terco rumbo de esqueletos.
Donde hundí todo;
mi casa,
mis hijos,
mi mujer.
Y entre agujeros.
también,
vi su vértebra de árbol,
sus hoyos,
sus racimos hermanos,
su madre de hojas.
Ya no serás un simple hueco de tierra.

Di vuelta al sitio
donde encontré al fin
un árbol lapidario.
Mi piel es un infinito ventanal de tierra.
manijas nocturnas, soñadoras,
hablándome
como un portulano antiguo;
señalado por líneas,
por estrellas y derroteros.

Como el cuero queda el horizonte cama arriba
la mano saliente y el baho visual
en medio de tus piernas.
En el sitio exacto
donde cavé la tumba.


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Pintaré mulsulmanes en el vientre
y sogas de velos en tu pueblo bengala.
Seguiré reflejo arriba en la cintura
tus chacras, tu indú, tu camino,
la estela luminosa del bodisasba.

Amarraré tus hilos a mi cuerpo,
la luna de arena,
y a tus manos, tu párpado de cera.
Prenderé mandalas perfectos
buscaré tu río
lejano río de vientres
y llamaré madre a la tortuga
al viento salado y marino,
madre a la seda,
a los pies, a las manos
y aunque exóticos,
también a los desiertos.

Pintaré musulmanes en mi vientre.
Prenderé vengalas en mi vientre
y quizá resistan tus ojos
la seda eterna de tu vientre.